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En los tests de intrusión se persiguen fundamentalmente los siguientes objetivos:
» Enumerar y aprovechar, con el máximo grado de fiabilidad posible, todas las debilidades de los sistemas analizados:
· Detección de vulnerabilidades conocidas (problemas de seguridad reportados y reconocidos por los fabricantes de software, sistemas operativos o hardware)
· Problemas que aunque no son reconocidos públicamente por los fabricantes son perfectamente conocidos por todos los expertos en seguridad telemática.
» Filtrar, en la medida de lo posible, los falsos positivos en los problemas de seguridad más relevantes que se hayan detectado.
» Determinar la viabilidad de un ataque de aquellos fallos que no se puedan aprovechar directamente:
· Disponibilidad o no de exploits públicos
· Dificultad en la ejecución de los ataques -programación de exploits, preparación de operativos, etc.-
· Tiempo estimado en la realización de dichos ataques, etc.
· Localizar errores de configuración de sistemas o aplicaciones, detectables remotamente, que facilitan la acción intrusiva de un atacante.
· Identificar vulnerabilidades desconocidas hasta el momento (o no reportadas públicamente) mediante el análisis manual de los sistemas del cliente. En caso de descubrirse algún nuevo bug, el cliente es notificado inmediatamente, antes incluso que el propio fabricante (se avisa al fabricante bajo autorización expresa del cliente)
· Realizar un informe claro, detallado y lo más práctico posible.
» Presentar el estado de la seguridad de los sistemas auditados desde el punto de vista de un atacante externo
· Se entregará un completo análisis de todos los posibles problemas detectados (centrándose principalmente en aquellos puntos críticos que pueden ser fácilmente corregidos por el propio cliente)
» En caso de ser necesario: realización de una serie de propuestas adicionales sobre mejoras en las actuales medidas de seguridad.
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